Biografia
Desnudo visitando una exposición
En esta serie "Desnudo visitando una exposición" - un guiño a la célebre obra de Marcel Duchamp - los lienzos y los cuerpos se hacen eco, se confrontan, se completan.
En la majestuosas obras de Klimt, en las cuales el cuerpo de la mujer participa en la ornementación, mientras que las caras revelan una naturaleza altanera, dominante, erotizada, respuesta a la desnudez pura, sin artificios, expuesta en su "pobreza esencial", como diría el filósofo Emmanuel Levinas. Al cuerpo del hombre a la sensualidad torturada de Schiele, se impone aquel de una mujer real, carnal, en un cara a cara iconoclasta.
A veces, la arquitectura del hormigón en bruto revela, más que nunca, la fragilidad, la vulnarabilidad, de este grácil cuerpo femenino. Pero cuando la luz y los volúmenes se suavizan, las tensiones se apaisan en un claroscuro, como si de súbito, una cosa indecible y profunda ocurriese, más allá del cuerpo e indiscriptible con menas palbras...Dentro de una otra intimidad, más que tan sólo la del cuerpo en la que penetramos, pues... Y el espacio toma sentido en torno a su presencia.
Las fotos de Robert Schwarz no sabrían ser percibidas como meros documentos de una performance... Tienen el poder de ser por su propia cuenta imagenes: fuertes, sugestivas, interrogantes.
Sobre el fondo de la representación pictória del desnudo en la historia del arte, proponen, por su carácter a priori transgresivo, una mirada contemporánea sobre la cuestión de la desnudez y abren una dimensión sociológica.
Que estas fotos hayan sido realizadas en el corazón mismo de una institución no es anodino. La presencia de esta visitante desnuda trastorna ciertamente los códigos. Pues si la cultura occidental ha admitido, hoy en día, la desnudez en el arte como un clásico museístico (recordemos el escándalo producido por la Olympia de Manet, la condena a Schiele por la "distribución de dibujos inmorales"), la desnudez en tanto tal huye y se queda, y puede ser que más que nunca, el objecto de una creciente prohibición. Desde la ira que provocaba Antistena en los cuidadanos, desnudo bajo sus ropajes que le sirvían de refugio, a las sospechas morales llevadas por los adeptos modernos del naturismo, le "civilización de los hábitos", por retomar la palabra de Elias implica de forma casi invariable un tabú de la desnudez.
Esta puesta en escena de un desnudo visitando una exposición en el Leopold Museum de Viena una exposición titulada "La Verdad Desnuda", es pues una manera de meter el dedo sobre las contradicciones y la peligrosa dialéctica de la desnudez, expuesta, exhibida, y la vez enmascarada, oculta, velada. La imagen de la desnudez ha por tanto salido de las cimas de los museos. El desnudo artístico ha sido sustituido por el desnudo publicitario, pues la calle, la televisión se han convertido en los soportes cotidianos, dejando el análisis foucaldiano del cuerpo como objecto político, mientras que a la vez, la presencia de esta joven desnuda que se pasea por un museo persiste en crear el evento: esta performance realizada, en Viena, fue titular en los peródicos.
Los historiadores se placen frecuentemente en decir que, de Susana a Bethsabé, pasando por las escenas de baño de Ingres o de Bonnard, el desnudo no fue más que un pretexto para satisfacer las tendencias voyeristas del pintor...y de los espectadores. Pero la mirada puesta sobre la desnudez, y en particular al desnudez femenina, se nutre de posturas más complejas...
¿Las fotos de Schwarz son eróticas? Si pueden ser percibidias como tales, parece que no nos posicionan de facto en situación de voyeur. Tomemos que portan una dimensión vitalista, como escribió Bataille "el erotismo es la aprobación de la vida hasta la muerte".
Marie Deparis
Paris, Febrero 2007
|